Naturaleza que recupera espacio: el retorno de las aves a la Costa Verde por la cuarentena

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Debido a las restricciones para evitar contagios, la playa Agua Dulce ahora es el refugio de cientos de aves migratorias. El impacto de la cuarentena también se refleja en la menor contaminación del aire

Cierre los ojos y piense en una imagen que para usted represente Lima. ¿Hay aves ahí? Durante años, la ‘ciudad de los reyes’ ha estado asociada a tráfico vehicular, cielo gris y pocos espacios verdes. Hoy, en medio de la pandemia de coronavirus que nos obliga al aislamiento domiciliario, la ciudad empieza a cambiar sin nosotros y las aves son el mensajero.

El lunes 16 de marzo empezó el estado de emergencia para frenar el contagio de COVID-19. Desde entonces, el movimiento en la ciudad se ha reducido casi en su totalidad mientras que las playas de la Costa Verde se han poblado de aves migratorias. El Comercio comprobó que Agua Dulce, que en temporada de verano recibe cerca de 8 mil bañistas por día, ahora es centro esparcimiento casi exclusivo para las gaviotas.

La naturaleza está recuperando espacios que el ser humano le había arrebatado. Por una parte, es un buen indicador de la capacidad de resiliencia que tiene la vida silvestre”, explica José Alvarez Alonso, director general de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente (Minam).

La inusual presencia de cientos de gaviotas en las playas de la Costa Verde ha llamado la atención. Aves aprovechan la soledad de la zona por el aislamiento social obligatorio. (Hugo Curotto /GEC)

Para el especialista, otro factor que contribuye a la mayor presencia de aves en esta zona de la capital es la disminución de las labores de pesca. “Los peces se han acercado más a la costa porque no hay una explotación intensa de este recurso. Por eso las aves, lobos marinos o incluso delfines también llegan a zonas donde antes no se aproximaban”, agregó.

Visitantes sin estrés

Ante esta situación cabe preguntarse ¿de dónde salieron tantas aves? Letty Salinas, jefa del Departamento de Ornitología del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional mayor de San Marcos, explica que han estado aquí todo este tiempo, pero en los pocos humedales que sobrevivieron a la expansión urbana, en postes o alejadas de su espacio preferido: la orilla.

A fines de mayo, las gaviotas de Frankling viajarán de regreso a Estados Unidos y Canadá, para su reproducción. (Hugo Curotto / GEC)

Se trata, principalmente, de la gaviota de Franklin (Leucophaeus pipixcan), ave migratoria que llega al país cada diciembre escapando del invierno de América del Norte y se queda hasta fines de mayo. En Perú, come y reúne fuerzas para volar miles de kilómetros de regreso a Canadá y Estados Unidos.

“Normalmente estarían en los Pantanos de Villa, pero ahora están disfrutando de las playas, que es donde les gusta estar relajadas y en grandes grupos. Ya no están con estrés y en alerta”, indicó a este Diario. Con ellas, descansan grupos de rayadores americanos (Rynchops niger), cormoranes (Phalacrocorax brasilianus) e incluso gallinazos de cabeza roja (Cathartes aura) y negra (Coragyps atratus).

Los gallinazos también aprovechan la tranquilidad de las playas de la Costa Verde para refrescarse. (Hugo Curotto /GEC)

La bióloga enfatiza en que, aunque no lo notemos a diario, Lima es un lugar privilegiado en cuanto a presencia de aves. De hecho, la región tiene más de 450 especies distintas, más de lo que cuentan muchos países. “Lima siempre está llena de aves, pero en temporada de verano también tenemos las aves migratorias”, agrega.

Estas gaviotas se irán en poco tiempo. El reto es que, cuando vuelvan, encuentren que el ser humano ya no las relega del espacio que también les pertenece.

La presencia de pelícanos también ha aumentado debido al aislamiento social obligatorio. (Alessandro Currarino / GEC)
La presencia de pelícanos también ha aumentado debido al aislamiento social obligatorio. (Alessandro Currarino / GEC)

Cielito lindo

Otra consecuencia inesperada de la cuarentena es la mejora de la calidad del aire. El Minam destaca que, desde el inicio de las restricciones de tránsito, se ha reducido considerablemente la presencia de contaminantes en el ambiente, como el material particulado fino (PM 2,5 o partículas en suspensión de menos de 2,5 micras), relacionado con problemas respiratorios y cardiovasculares.

Luis Antonio Ibáñez, asesor en Gestión de la Calidad del Aire de dicha cartera, explica que la paralización del transporte se relaciona directamente con menos contaminación. “Casi el 70% de las emisiones de gases contaminantes son atribuibles al parque automotor”, detalla.

El Minam destaca que debido al aislamiento social obligatorio también se ha reducido considerablemente la contaminación del aire. El parque automotor es el causante del 70% de emisiones de CO2. (Alessandro Currarino / GEC)
El Minam destaca que debido al aislamiento social obligatorio también se ha reducido considerablemente la contaminación del aire. El parque automotor es el causante del 70% de emisiones de CO2. (Alessandro Currarino / GEC)

En cifras: en marzo del 2018, las mediciones realizadas por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) arrojaba más de 30 µg/m3 (valores para medir PM 2,5) pese a que el promedio que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) es 10 µg/m³. Este año, luego de la cuarentena, se registró 4 µg/m3 el viernes 20 de marzo y 6 µg/m3 el martes 23.

El cambio se evidencia también cielos más celestes. “En Lima no se está viendo la ‘panza de burro’, el color gris producido por smog, que es una mezcla de gases tóxicos de vehículos y fábricas combinado con la niebla y las nubes que vienen del mar”, agregó Álvarez Alonso.

Garceta blanca (Egretta thula). (Alessandro Currarino / GEC)
Garceta blanca (Egretta thula). (Alessandro Currarino / GEC)

Pese a lo esperanzador para panorama para el medio ambiente, se teme que, cuando acabe el aislamiento, todo vuelva la contaminación. Ante ello, Ibañez explica que el Minam apuesta por cuatro medidas para reducir las emisiones de forma sostenida: garantizar que los vehículos que ingresen al país tengan tecnología Euro IV (menos emisiones), impulso de la movilidad eléctrica y activación de programas de chatarreo para retirar camiones, buses y autos antiguos; así como la mejora de la eficiencia de las revisiones técnicas.

Las iniciativas tienen que ir de la mano de un cambio en la actitud de la población respecto al medio ambiente y la biodiversidad. Álvarez lo resume así: “Es un tema de supervivencia. Convivir con la naturaleza ayuda a nuestro equilibrio emocional, psíquico y social”.

Además de gaviotas, hay varios ejemplares de cormoranes (Phalacrocorax brasilianus) en las playas limeñas. (Alessandro Currarino / GEC)
Además de gaviotas, hay varios ejemplares de cormoranes (Phalacrocorax brasilianus) en las playas limeñas. (Alessandro Currarino / GEC)


Fuente: El Comercio

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